En período de vacaciones nada mejor que visitar enclaves de esos que dejan con la boca abierta, y los castillos son uno de los mayores reclamos posibles. Destilan historia en cada una de sus piedras y marcan la personalidad de las zonas que les rodean. Siempre espectaculares, como el francés Mont-Saint Michel, o enigmáticos como el castillo Bran de Rumania, conocido como el Castillo de Drácula, y las ruinas de los antiguos fortines escoceses.
Fuente: boredpanda.cpm













